El mismo pico del Pirineo en las cuatro estaciones: entre nubes en primavera, despejado en verano, con follaje dorado en otoño y nevado en invierno

Un año en la explotación: el ciclo del heno a 1.500 m

Un fardo de heno es el resultado de un año entero, no de una tarde de siega. En una explotación de alta montaña, cada estación tiene su papel, y todas dependen de un clima que manda más que el calendario.

Primavera: la espera

A 1.500 metros la primavera llega tarde y es fría, así que la hierba crece despacio. Es una estación de paciencia: se vigila el prado y se espera a que las plantas alcancen el punto adecuado, sin adelantarse, porque segar demasiado pronto sacrifica buena parte de la cosecha.

Prado en flor con diente de león en primavera, montañas aún nevadas al fondo

La espera de la primavera: la hierba crece despacio antes de la siega.

Verano: la siega

El verano concentra el trabajo. La ventana para segar es corta y depende del tiempo, así que hay que acertar con los días de sol: se corta, se deja secar volteando la hierba, se agrupa en hileras y se empaca. Unos pocos días de buen tiempo deciden la calidad de todo el año.

Vista desde la cabina del tractor sobre el prado recién segado, en hileras, con el pueblo y los Pirineos al fondo

El verano concentra el trabajo: la siega, el secado y el empacado.

Otoño: guardar y preparar

Con el heno ya en el pajar, el otoño es tiempo de conservarlo bien y de ir preparando los envíos. Un heno bien curado y guardado en seco es lo que permite que la calidad del verano llegue intacta a lo largo de los meses siguientes.

Balas de heno apiladas en el pajar, guardadas para el otoño

El heno ya guardado en el pajar, listo para pasar el invierno.

Invierno: mantenimiento y planificación

El invierno, con el prado en reposo, se dedica al mantenimiento y a planificar la temporada siguiente. Es la estación tranquila de un ciclo que, en cuanto vuelva a subir la temperatura, arrancará otra vez desde el principio.

Caballo comiendo heno en pleno invierno, con nieve en la explotación

Con el prado bajo la nieve, es el heno guardado el que alimenta a los caballos.

Una sola cosecha al año

De todo este ciclo sale una única siega, que es lo que el clima de alta montaña permite. No es una limitación que escondamos: es parte de lo que da carácter a este heno.

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