Si alguna vez te ha sorprendido lo que cuesta enviarte heno, no es un error ni un abuso: es que el heno es el producto que peor le sienta a la forma en que Correos —y cualquier transportista— calcula el precio de un envío.
Qué es el peso volumétrico
Casi ningún transportista cobra por el peso real de la báscula. Cobran por el mayor de dos valores: el peso real, o el «peso volumétrico», calculado a partir del tamaño de la caja. Con Correos, la fórmula —recogida en nuestro propio contrato— es:
largo × ancho × alto, en centímetros, dividido entre 6.000
El resultado son los kilos que te facturan, aunque la báscula diga otra cosa. No es una tarifa especial para nosotros: se aplica igual en Paq Estándar, Paq Premium y Paq Today.
Por qué el heno es el caso peor
El heno es voluminoso y ligero: mucho volumen, poco peso real. Eso dispara el peso volumétrico muy por encima del real, así que siempre se factura por el volumétrico. Es la misma razón por la que cuesta más enviar un edredón que una caja igual de grande llena de piezas de metal: no se paga el peso, se paga el hueco que ocupa en la furgoneta.

Nuestros envíos, con números reales
Correos mide el bulto y calcula su volumen: estos son los tramos que nos ha facturado de verdad, según nuestras propias facturas.
| Formato | Peso volumétrico | Tramo facturado por Correos |
|---|---|---|
| 3 kg | 8,0 kg | 5 a 10 kg |
| 5 kg | 13,3 kg | 10 a 15 kg |
| 10 kg | 16,7 kg | 10 a 15 kg |
El caso más claro es el formato de 3 kg: pesa en báscula 3 kg, pero por el tamaño real de la caja Correos lo factura en el tramo de 5 a 10 kg — hasta más del triple de lo que pesa de verdad.
Por qué no se puede evitar
Comprimir más el heno reduce volumen, pero tiene un límite físico: la propia paca. Y repartir en cajas más pequeñas tampoco ayuda, porque el volumétrico se calcula por bulto, no por el total de kilos enviados.