Ortiga fresca creciendo en el campo antes de secarse

Ortiga seca en la dieta del conejo: propiedades y cómo darla

La ortiga tiene mala fama por su picor, pero una vez seca deja de pinchar por completo y se convierte en un forraje apreciado desde antiguo. En la dieta del conejo es una de las plantas verdes más interesantes por su contenido en minerales.

La diferencia entre la ortiga fresca y la seca es fundamental. Fresca, sus pelos urticantes irritan; seca, esos pelos se vuelven inofensivos y la planta conserva sus hojas, que es lo que interesa. Por eso, para el conejo, la ortiga se ofrece siempre seca.

Qué aporta

La ortiga seca es rica en minerales como el hierro y el calcio, y aporta fibra y variedad a la ración. Tradicionalmente se ha usado como forraje de refuerzo por su valor nutritivo. Aun así, y como toda planta rica en calcio, se ofrece con medida: en un conejo la base debe seguir siendo el heno de gramíneas, más bajo en calcio.

Cuánta ofrecer

Un pequeño puñado de hoja de ortiga seca mezclado con el heno, unas pocas veces por semana, es una buena referencia para un conejo adulto sano. No es necesario darla a diario, y conviene no convertirla en la parte principal del comedero por su aporte de calcio.

Cómo introducirla

Empieza con una cantidad pequeña y observa las heces y el apetito durante unos días antes de repetir. Si tu conejo tiene antecedentes de problemas urinarios o de exceso de calcio, consúltalo con tu veterinario antes de incorporarla, porque en esos casos conviene vigilar de cerca el aporte de minerales.

La ortiga en nuestro heno

Nuestra mezcla de heno del Pirineo con ortiga aprovecha justo eso: la hoja seca, sin picor, repartida sobre un heno de pradera de montaña. Una forma cómoda de sumar variedad sin manipular la planta en casa.

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