Una hierba aromática o una flor comestible pueden convertir la ración diaria de heno en algo más apetecible, pero conviene tener clara una idea antes de empezar: para un conejo son un complemento, nunca la base de la dieta. La base es, y seguirá siendo, el heno a voluntad.
Ofrecer plantas variadas tiene sentido. En una pradera de montaña como las nuestras conviven decenas de especies, y esa diversidad es parte de lo que hace bueno al heno. Reproducir esa variedad en pequeñas dosis —una flor de caléndula, unas hojas de ortiga seca, unas cabezuelas de manzanilla— enriquece la dieta, estimula el olfato del animal y anima a comer a los conejos más remolones. Pero el aparato digestivo del conejo está diseñado para procesar fibra larga de forma continua, y cualquier añadido que desplace al heno juega en su contra.
La regla de oro: la fibra manda
El heno debe estar siempre disponible y suponer la mayor parte de lo que come el conejo. Las hierbas y las flores son un extra que se ofrece en pequeñas cantidades, un puñado pequeño al día como mucho, y siempre además del heno, no en su lugar. Si un día notas que tu conejo come menos heno porque prefiere los complementos, reduce los complementos.
Hierbas y flores que puede comer
Entre las plantas que se consideran seguras para el conejo en cantidades moderadas están la caléndula, la manzanilla, la ortiga seca, el diente de león, el llantén, la hoja de zanahoria, la albahaca, el perejil en poca cantidad, la menta, el tomillo y la hoja de frambueso. La mayoría se pueden dar frescas o secas; en el heno resultan cómodas ya secas, porque se conservan sin riesgo de humedad.
Cómo introducirlas sin sustos
El sistema digestivo del conejo es sensible a los cambios bruscos. Introduce una planta nueva cada vez, en poca cantidad, y espera unos días observando las heces antes de probar la siguiente. Unas heces normales y un apetito de heno intacto son la señal de que todo va bien. Si aparecen heces blandas, gases o el animal deja de comer, retira el complemento y vuelve solo al heno.
Cuáles evitar siempre
Hay plantas y alimentos que no debe comer un conejo. Entre ellos, el aguacate, el ruibarbo, la patata cruda y las hojas de las solanáceas como el tomate, además de la cebolla, el ajo y la mayoría de plantas ornamentales de jardín, que a menudo son tóxicas. Fuera del capítulo de las plantas, conviene moderar mucho la fruta y las verduras azucaradas: un exceso de azúcar desajusta con facilidad la flora del ciego.
Cuándo consultar al veterinario
Ante cualquier duda sobre si una planta es segura, y siempre que tu conejo deje de comer o de defecar durante más de doce horas, consulta a un veterinario especializado en animales exóticos. Un conejo que no come es una urgencia, no algo que se resuelva cambiando la comida.