Las cobayas comparten con los conejos lo esencial: son herbívoros de digestión continua y dientes que crecen sin parar, así que el heno es también la base de su dieta. Pero tienen una particularidad que conviene conocer antes de nada.
Por qué el heno también manda en las cobayas
Igual que en el conejo, el heno aporta a la cobaya la fibra larga que mantiene su tránsito digestivo en marcha y el desgaste que necesitan unos dientes de crecimiento continuo. Debe estar disponible a voluntad durante todo el día, y ser la mayor parte de lo que come.
La vitamina C, el matiz importante
La diferencia clave es que las cobayas no son capaces de fabricar su propia vitamina C, así que tienen que recibirla con la dieta. El heno no es una fuente relevante de esta vitamina, de modo que la aportan sobre todo verduras adecuadas ricas en vitamina C y, cuando el veterinario lo indica, un suplemento. El heno sigue siendo la base; la vitamina C es el complemento que en las cobayas no puede faltar.
Cuánto y qué heno
Para una cobaya adulta, lo indicado es un heno de gramíneas de pradera, a voluntad, como el heno de pradera de montaña. La alfalfa, más rica en calcio y proteína, se reserva para casos concretos como las crías o la gestación, y siempre mejor con criterio veterinario.
El heno de pradera de montaña para cobayas
Un heno de pradera de alta montaña, con muchas especies distintas, aporta a la cobaya variedad y fibra en el mismo formato que a un conejo. Es el mismo heno; cambia el animal que lo come.