Es un malentendido muy extendido: mucha gente da el pienso como plato principal y el heno como acompañamiento. En un conejo, el orden correcto es justo el contrario, y esa diferencia explica buena parte de sus problemas de salud.
El mito del pienso como plato principal
El pienso es cómodo, concentrado y a los conejos les suele gustar mucho, así que es fácil caer en darlo a voluntad. El problema es que un conejo que se llena de pienso come menos heno, y con ello pierde la fibra larga que su digestión y sus dientes necesitan.
Qué debe ser la base
La base de la dieta es el heno, disponible a voluntad y en torno a cuatro quintas partes de lo que come el animal. Lo completan una ración diaria de verdura de hoja adecuada y una cantidad pequeña y medida de pienso de calidad. En ese esquema, el pienso es un extra, no el centro.
Por qué el exceso de pienso hace daño
Un exceso de pienso aporta mucha energía y poca fibra, y eso se traduce en sobrepeso, en dientes que no se desgastan bien y en una digestión que trabaja peor. Muchos de los problemas dentales y digestivos que se ven en conejos tienen su origen en una dieta con demasiado pienso y poco heno.
Cuánto pienso es razonable
Para un conejo adulto sano, una cantidad pequeña y medida al día es suficiente, y algunos conejos que comen mucho heno y buena verdura apenas lo necesitan. La cantidad exacta depende del animal, así que conviene ajustarla con tu veterinario en lugar de dejar el comedero de pienso siempre lleno.