La manzanilla es una de esas plantas que casi todo el mundo reconoce por su olor. En la dieta del conejo, sus pequeñas flores secas son un complemento apetecible y de aroma suave que suele tener muy buena aceptación.
Igual que con el resto de flores y hierbas, la manzanilla se ofrece como extra sobre una base de heno de fibra larga a voluntad. No sustituye ninguna ración; la acompaña.
Qué se le atribuye
En la tradición herbolaria, la manzanilla se asocia a un efecto calmante y a un apoyo suave de la digestión. En la alimentación cotidiana del conejo, lo sensato es ofrecerla como un complemento apetecible más y no esperar de ella efectos medicinales. Si tu conejo tiene molestias digestivas reales, quien las trata es el veterinario, no una flor.
Cuánta ofrecer
Unas pocas cabezuelas secas al día, mezcladas con el heno, son suficientes. Es un complemento que la mayoría de los conejos aceptan de buen grado, así que resulta útil precisamente para animar a comer heno a los ejemplares más selectivos.
Cómo introducirla
Ofrece una cantidad mínima al principio y observa las heces y el apetito durante dos o tres días. Si todo sigue normal, puede pasar a formar parte de la variedad habitual del comedero. Cobayas y otros pequeños roedores pueden tomarla con los mismos criterios de moderación.
La manzanilla en nuestro heno
Preparamos una mezcla de heno del Pirineo con manzanilla que reparte esas flores sobre el heno de pradera, para dar variedad y aroma sin tener que dosificar a mano. El heno manda; la manzanilla acompaña.