El heno es el nombre con el que conocemos la hierba de prados y praderas que, una vez cortada, seca y empaquetada, se guarda para su conservación y posterior consumo.
La calidad del heno es fundamental para la salud de nuestros conejos, ya que constituye la mayor parte de su dieta y es clave para una buena digestión y el desgaste adecuado de sus dientes.
Qué plantas lleva
Las cualidades y propiedades del heno vienen determinadas por la variedad y tipos de plantas que componen los prados y praderas; generalmente gramíneas y leguminosas. Dentro de la familia de las gramíneas encontramos el dáctilo, el diente de león, el raigrás, la hierba timotea… Y dentro de las leguminosas, con un aporte nutritivo más alto, encontramos el trébol o la alfalfa como las más significativas.
Secano o regadío
También influirá, y de manera importante, la forma de trabajar la hierba en todo el proceso de crecimiento y henificación, así como la meteorología de la zona. Pudiendo diferenciar entre prados de secano, que solo reciben el agua que cae en forma de lluvia, y los prados de regadío, que reciben un aporte regular y abundante de agua.
El heno resultante en un prado de secano es de color verde pálido o amarillento y de tallo más corto. No hay que confundir un heno amarillento que contenga todas sus plantas enteras con sus semillas y granos, con la paja, que solo es la caña de la planta una vez separadas las semillas y sin ningún aporte nutritivo.
Con los prados de regadío, en cambio, tenemos un heno de color verde intenso y tallo más largo. El crecimiento de las plantas —la medida de los tallos— vendrá también determinado por el uso o no de purines o fertilizantes químicos, que darán como resultado un mayor crecimiento a las plantas y un color verde oscuro.
De lo contrario, un heno cultivado sin fertilizantes químicos tendrá un crecimiento más lento, con lo que nos dará plantas de tallo más corto.
Primer corte y segundo corte
Aún nos quedaría la clasificación del heno según el corte del que proceda: primer corte, segundo corte o posteriores cortes. El primer corte suele ser más fibroso y menos proteico, más equilibrado para una ingesta a voluntad. El segundo corte normalmente es de plantas de menor tamaño que el primer corte, con lo que aportan menor fibra y un valor más alto en proteínas, lo que puede favorecer un aumento de peso en nuestro conejo.
Cómo lo hacemos nosotros
En mi caso, una pequeña explotación equina, el heno que producimos es de praderas de alta montaña, situadas a 1.500 metros de altitud, en pleno Pirineo. Producción respetuosa con nuestro entorno, como se hacía antiguamente. Solo realizamos un único corte que resulta una mezcla de un primer corte y un segundo, debido al clima que tenemos, que nos da unas primaveras frías que hacen que el crecimiento del heno sea más lento que en zonas más cálidas. Dando un heno equilibrado, rico en fibras y proteínas. Bien curado y guardado en nuestro pajar, listo para alimentar a caballos y conejos sanos. El envasado, pesaje y preparación de los envíos lo hacemos de forma manual, sin la intervención de ninguna máquina, asegurando así una calidad excelente en nuestros envíos.
Qué darle a tu conejo
Lo ideal es que nuestro conejo disponga para comer de un heno que combine tanto gramíneas como leguminosas, lo que vendría siendo hierba de pradera henificada, popularmente conocida como heno timothy.
Teniendo en cuenta que el crecimiento de los dientes en los conejos es continuo, disponer de heno a voluntad nos asegura que nuestro conejo va a poder estar masticando y desgastando dientes y muelas de forma natural.
Y lo más importante para una buena salud en nuestros conejos: el buen funcionamiento del aparato digestivo. Como en los caballos, este siempre tiene que estar en funcionamiento, y la ingesta de fibra mantendrá su sistema digestivo activo, evitando así problemas intestinales.
Un heno de alta calidad es fundamental para la buena salud de los conejos, ayudando a prevenir problemas digestivos y dentales, y garantizando un adecuado consumo de fibra en su dieta.